
Comedia
Que un Papa recién elegido no quiera asumir, es un hecho insólito, pero posible. Después de esta película, muchos concurrentes se preguntan si se basa en algún hecho cierto. Más allá de esta especulación intelectual, la película es excelente. Nos muestra inicialmente un Vaticano lleno de vigorosas imágenes de un luminoso rojo escarlata, compuestas por la vestimenta y el capelo de los Cardenales que han sido convocados para la elección del Papa.
Afuera una muchedumbre reunida en la Plaza San Pedro, expectante, observa el sagrado edificio y el humo que despide una pequeña chimenea en la azotea, con la esperanza de ver pronto, el humo color blanco, símbolo popular que indica que el Romano Pontífice ha sido elegido. La espera se prolonga, la angustia embarga a los fieles, el humo es negro.
En el interior del Vaticano se elige finalmente al Papa, un candidato que no había figurado en la primera selección, hecho que desconcierta a la platea. Melville es el elegido y a partir de allí, el drama se desata. El Papa no quiere asumir. La manifestación de esta decisión es parte de una escena extraordinaria.
El tiempo pasa, la Plaza San Pedro va quedando a oscuras, solo las velas de los fieles se vislumbran. Un psicoanalista (Nanni Moretti) es llamado al Vaticano para conversar con el Papa. Una escena que compone el mismísimo director del film quien actúa como tal. Los hechos se suceden, el Papa (Michel Piccolí), compone un personaje formidable expresando profundamente sus dudas y angustias, poniéndose a la altura de un hombre común, “Dios ve en mi cualidades que yo no tengo”
Hay que ver esta película es una comedia deliciosa. Una cantante argentina se escucha de repente, con su voz celestial, con una canción profunda y emotiva creando una algarabía contagiosa.
Excelente, verla para creer.
Katana







