Es una historia común de un hombre poco común, no todos son cantantes. Dirige, Xavier Giannoli, buena fotografía de Yoric Le Saux. Gerard Depardieu sabe hasta dónde ha llegado artísticamente y se conforma en esa posición.Un cantante cincuentón de viejas canciones francesas, que interpreta muy bien al modo de famosos chansoniers, aunque sabe que la gente que baila con su orquesta, solteros mayores de 40 años, según su propia interpretación, no lo escucha, solo baila y toma champagne, como pretexto para hacer pareja.
El lugar donde se desenvuelve la historia es Clérmont-Ferrand, allí se ve mucha gente grande que lo sigue y mujeres solteras que le piden autógrafos. Alain Moreau, el cantante mantiene siempre una conducta afable y reposada, hasta que entra en escena Marión (Cécile De France) que lo conmueve. Una joven mujer, enfundada en un vestido rojo ajustado y con el cabello cortito, bien a la francesa. Un vestuario repetido a lo largo de la película, salvo las camisas del personaje.
Marión, es una agente inmobiliaria, silenciosa, poco comunicativa, por momentos cruel, pero moviliza al cantante, quién le pide que le busque una nueva casa como pretexto para salir con ella, no cejará en su intento de conquistarla. Alain canta en escenarios de poca relevancia en bares, fiestas y reuniones, se lo ve muy medido, conformista (No es el Depardieu que estamos acostumbrado a ver, comunicativo, exultante en sus personajes). En su actuación comercial esta asistido por Michéle (Christine Cinti) que actúa como su manager, han sido pareja y se advierte que aún siente algo por él, hasta le da consejos sobre su relación con Marión.
Se le presentará una oportunidad de cambio a Moreau, la que dejamos en suspenso. Para nostálgicos, amantes de esas canciones que deseen ver como termina esta historia entre la bella Marión y un sereno Moreau.
Calificación: Para pasar un rato.
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