Los años s
etenta fueron turbulentos en la Argentina. Esta película transcurre en dicho período, y si bien refleja conductas y pesares de esa época, no se empaña ni se contamina con la historia.Una narrativa diáfana y atractiva, basada en el libro de Eduardo Sacheri (La pregunta de sus ojos) que identifica una territorialidad, es bien argentina, es porteña, afinidades de conductas y expresiones de sus personajes le permiten a Juan José Campanella crean un film identitario, arraigado en las entrañas de nuestra sociedad.
Los personajes crean suspenso con su actuación y despiertan expectativas y ansiedad en la platea, siempre atentos al desarrollo de la historia y si bien transcurre en un tiempo largo, se hace corta y termina con una vuelta de tuerca, inesperada. Hay que verla, es muy buena!
Ricardo Darín (Benjamín Expósito), ve una escena inesperada para él, violenta, muy emotiva y desgarradora. Una joven ha sido ultrajada y asesinada, su aspecto, su postura y el escenario lo conmueven profundamente y, a igual que Pablo Rago, (Ricardo Morales) el marido de la mujer, quedarán marcados emotivamente por este hecho, para el resto de sus vidas, tomando en su actuación caminos inesperados, que sin embargo, los mantendrán unidos hasta el final de la historia.
Vemos a Expósito desenvolverse en un juzgado, al que le encargan la investigación del caso, junto a Guillermo Francella ( Sandoval), Mario Alarcón (juez), Mariano Argento (Prosecretario), José Luis Gioia (Comisario), mostrando revelaciones de actos de justicia no tan justas, manejos políticos, individuos y sociedad atrapados entre el pasado y el presente que los agita y conmueve.
Resumiendo, en la película hay amor, violencia, odio, y hasta se permiten el humor, condimentos para un buen drama, acaso un buen triller, combinado con una filmacion e iluminación excelente y... el ruego final de un asesino.
Calificación: Muy Buena
Por Katana
www.criticandocine.com.ar
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