
La familia del protagonista, donde se puede percibir el comienzo de una buena historia, esta deshilachada y no se desarrolla satisfactoriamente.
Bien digo, un tiempo después, uno se da cuenta que la historia había que adivinarla un poco o mejor, encontrarla debajo de las cámaras en mano, los planos cerrados ultraclaustrofóbicos, los silencios largos, la ausencia de elipsis temporales en algunas escenas y lo explícito de algunos momentos.
Más allá de todo lo descrito, las actuaciones son realmente buenas. Nahuel Pérez Biscayart, en la piel del protagonista y Arturo Goetz en la del padre, están impecables. Poco nos cuesta introducirnos y creernos estos personajes a poco de comenzar el primer fotograma.
Entonces ahora, es donde mi cerebro comienza a preguntarse sobre porqué ver o no ver, recomendar o no, "La sangre brota".
Aca me paro y doy el pie inicial, muy probablemente, para un debate eterno y casi hereje.
Encontré a "La sangre Brota", muy en el estilo de "La mujer sin cabeza", "La cienaga" y un par más cuyo nombre no recuerdo. Donde como señalé arriba, los silencios, la ausencia de música, los planos claustrofóbicos, la linealidad aparente y el lentísimo desarrollo argumental, finalizado con un bruto corte a negro, aparentemente donde menos lo esperamos, es en pos de una búsqueda realista para el tono de la película. y se raya en el tedio...
Está claro que en la variedad está la riqueza y por eso no condeno, ni mucho menos, la aparición de este tipo de films en el cine argentino. Pero cuando hablamos de "nuevo cine argentino", festejado por la crítica nacional y extranjera, pero ausente de público en las salas, no puedo menos que pensar que no hay "nuevo cine argentino", en tanto y en cuanto no logre sostenerse en cartelera a través de infinidad de espectadores pagando su entrada y a la vez se acepte por la critica. Aquel cine que logre recaudar más, para destinar mucho más a la "industria" nacional.
Es común escuchar algún que otro realizador diciendo "cuando quiero contar algo, poco pienso si al público le va a gustar, yo quiero hacer una obra y tengo que ser fiel a mi pensamiento y bla bla bla.....".
El cine, por definición, es un espectáculo de masas. Se trata de sentar una gran cantidad de personas, en una sala, a oscuras y que permenezcan, en lo posible, hasta el final del cuento proyectado sobre una supercie blanca. Imposible, no pensar en el público y en una forma atractiva de contar lo que uno quiere.
Digo entonces que, dándonos cuenta de los costos que hoy en día tiene una historia en material fílmico y sin perder el contexto nacional económico, poco más que a "capricho" de unos pocos me suena este tipo de películas que tanto se alejan a la hora de trata de mantener un público deseoso de pagar veinte pesos, una entrada al cine.
Digo tambien que, la tecnología, hoy en día, se acerca cada vez más al aficionado o a cualquiera que la necesite, con costos realmente mucho más económicos. Aquel que lo desee, por muchisimo menos que el precio de contar algo en fílmico, puede hacerlo en video digital y relatar, realmente "lo que le venga en ganas".
Apuesto entonces por un "nuevo cine argentino" que satisfaga a la critica elitista, pero también al público que pagando su entrada, logra financiar nuevos proyectos. Sí, me animo a decir un cine "más comercial", apenas un poco, sin llegar al mamarracho burdo y exitista que no justifica el mero encendido de una cámara y nos hace preferir a Tinelli.
No puede obviarse, hoy en día, el desarrollo tecnológico de las salas de cine. Y proyectar una película que no aprovecha siquiera mínimamente la avanzada visual o sonora. No hablo de surround, explosiones o efectos digitales solamente. Hablo de la inmensidad del plano visual en el cine, la espacialidad sonora que ofrece el sistema de audio y que hace décadas se aprovecha en cines de diversas latitudes.
"la mujer sin cabeza", "la cienaga" etc... Es un estilo y hay que respetarlo? ok. Entonces vale contar que, por ejemplo, en otros países, como USA, o algunos de Europa, han encontrado una manera de hacer casi cualquier tipo de cine que les venga en gana, para luego distribuirlo en DVD, y así bajar significativamente muchos costos y todavía poder encontrar rentabilidad, que es lo que sostiene toda la idea entera.
Entonces, es posible o no, un nuevo cine argentino. Yo creo que sí. Pero definitivamente, aún está por llegar.
(Me animo a decir que "Nueve Reinas" de la mano de Fabian Bielinsky era el brillo de un nuevo cine argentino de verdad)
PD: Mención aparte para el rubro de sonido directo de "la sangre brota", a cargo de Leandro de Loredo. Cumple perfectamente, aún en situaciones técnicas que parecieran complejas de realizar en la ciudad.
Calificación: Regularona

